Gervasio Antonio Posadas. Por José Narosky

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“Para ver en profundidad, hay que volar alto”.
 
 
 
 
 
Quizá no sea demasiado conocida por muchos, la trayectoria personal de Gervasio Antonio de Posadas, y ello, pese a que tiene un motivo muy especial que lo diferencia de otros patriotas de nuestra historia.
 
 
 
Es sabido que el primer Gobierno Patrio, lo formaron 9 personas y que lo presidió Saavedra.
 
 
 
Luego, ya en 1811, se decidió que ejerciesen el poder, solamente 3 personas. Y así surgió el Primer Triunvirato, integrado por Paso, Chiclana y Sarratea.
 
 
 
A este le sucedió el Segundo Triunvirato, con Juan José Paso, nuevamente junto a Álvarez Jonte y Rodríguez Peña.
 
 
 
Al renunciar Álvarez Jonte, lo reemplazó Gervasio Antonio de Posadas.
 
 
 
Como había disensos entre los miembros del Triunvirato, hecho que perjudicaba la conducción del país, se decidió crear el cargo de Director Supremo.
 
 
 
De ahí en más, la primera magistratura, la ejercería un solo hombre. Y al primero que le correspondió ese honor en estas tierras, fue a Gervasio Antonio de Posadas, que había nacido en  un 18 de junio 1757.
 
 
 
Asumió su rol en enero de 1814.
 
 
 
Tenía 56 años y permaneció exactamente un año en el cargo, hasta su renuncia en enero de 1815.
 
 
 
Lo reemplazó su sobrino, Carlos de Alvear.
 
 
 
Pero esto ya va pareciendo una lección de Historia, circunstancia que está muy lejos de mi propósito y más distante aun de mis conocimientos.
 
 
 
Por eso prefiero relatar un hecho anecdótico, que pinta mejor aun que su tarea política o sus datos biográficos, la esencia de su condición humana.
 
 
 
A los pocos días de asumir Posadas su cargo de Director Supremo, uno de los empleados de su Secretaría General, de origen español, se cruzó en el pasillo de la casa de gobierno con Posadas y le dijo a este:
 
 
 
-Perdóneme Excelencia, ¿existiría la posibilidad de que pueda hablar diez minutos con Ud.?.
 
 
 
-Como no, acompáñeme, le dijo Posadas.
 
 
 
Ya en su despacho invitó a sentarse al empleado, visiblemente nervioso.
 
 
 
-Lo escucho, le dijo el Director Supremo.
 
 
 
-Gracias. Sucede que mi jefe, que es pariente de Juan José Paso, no sólo me enrostra mi origen español, sino que amenaza con despedirme, porque yo manifiesto mi simpatía por la monarquía española.
 
 
 
Aclaro que Fernando VII, había retomado la totalidad del poder en España.
 
 
 
-¿Y Ud. querría, agregó Posadas, que volviésemos a depender del trono español?.
 
 
 
-Sí, Sr. Director Supremo. Ese es mi pensamiento.
 
 
 
En ese momento Posadas mandó a llamar al jefe del atemorizado empleado.
 
 
 
-Explíqueme porque se burla Ud. y molesta a este caballero, subordinado suyo.
 
 
 
Y el jefe respondió:
 
 
 
-Porque es español y exterioriza ser partidario de la monarquía, que rige su patria.
 
 
 
Y entonces Gervasio Antonio de Posadas mostró su nobleza de espíritu, diciendo:
 
 
 
-Es de valientes manifestar sus ideales.
 
 
 
Tiene este hombre, la dignidad de manifestar lealtad hacia su rey, con la desventaja que eso le significa. Pero no ejerce ninguna actitud violenta ni de rechazo contra los actuales gobernantes de nuestra Patria.
 
 
 
Y esa lealtad hacia su monarca hace a sus valores como hombre, como sin duda también es leal a nosotros en el desempeño de su tarea.
 
 
 
Y agregó dirigiéndose al jefe:
 
 
 
Le aclaro que no toleraré el menor acto de desmerecimiento a nadie, por el solo hecho de sostener sus ideales.
 
 
 
Y un aforismo final para Gervasio Antonio de Posadas y su nobleza de espíritu.
 
 
 
“Los que comprenden más, juzgan menos”. 

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