Santiago de Liniers, un virrey muy discutido.

“Transar en un principio es transar en todos los principios”.

 

Hay un personaje de nuestra historia patria que puede decirse, que tuvo dos roles y que finalmente –por elección o por cumplimiento de su deber- terminó en el bando de los supuestos “malos”. Tan es así que lo fusilaron.

Santiago de Liniers, fue el penúltimo Virrey del Río de la Plata que dependió de la corona española.

Gobernó de 1807 a 1809. Es decir, hasta un año antes de la revolución de Mayo.

Había nacido en Francia. Ya conocía estas tierras, pues como oficial naval, con sólo 20 años había acompañado al futuro Virrey Ceballos al Río de la Plata, regresando luego a España.

Quiero enumerar algunos aspectos positivos de su tarea y luego los supuestamente negativos para la causa patriótica, que decidieron su tan discutida condena a muerte.

Le generó una alta y merecida popularidad su lucha –recordemos que era un jefe naval de carrera- durante la defensa de Buenos Aires en 1806 en la primera Invasión Inglesa y luego de la derrota criolla, su participacion en la Reconquista de la Ciudad, en 1807.

Esta tarea, unida a la falta de capacidad del Virrey Sobremonte, hizo que los vecinos de Buenos Aires, comprendiesen que necesitaban otra autoridad que los gobernase.

Y en diciembre de 1807, se eligió como Virrey a Santiago de Liniers y Bremond, que asi se llamaba.

Los criollos lo consideraban el símbolo de la victoria frente a los ingleses.

Gobernaría hasta junio de 1809 en que lo reemplazó el Virrey Cisneros.

Sucedió que Napoleón había tomado España y nuestra región, ya no dependía de los soberanos españoles sino de Francia. Y Liniers, es sabido, era francés.

Se empezó a sospechar, quizás injustamente, de su imparcialidad, pese a que él se negó a reconocer a José Bonaparte como Rey de España.

Liniers finalmente fue destituido y ocupó su lugar como ya lo mencione, el Virrey Cisneros que gobernaría hasta el 23 de mayo de 1810, en que lo sustituyó la Primera Junta que asumió el 25 de mayo.

Los acontecimientos se precipitaban.

¡Quién pudiera saber, a casi dos siglos, cual sería el porque del enfrentamiento de Liniers con el primer gobierno Patrio!. Él ya había demostrado sobradamente su cariño por esta tierra. Pero quizá su sentido del honor le recordaba que había jurado ser leal a España.

El hecho concreto, es que se dirigió a Córdoba.

Versiones que tienen cierta verosimilitud opinan que estaba dispuesto a encabezar una contra revolución contra el primer gobierno patrio, que no podía aceptar tal posición.

La Junta ordenó entonces su captura y tropas patriotas se dirigieron a Córdoba en su busca.

Lo encontraron en una región llamada Cabeza de Tigre o Cruz Alta. En un juicio sumario se decidió su fusilamiento

Y en un descampado, fue ejecutado en la madrugada del 26 de agosto de 1810 junto a otros ilustres ciudadanos, equivocados o no.

Fue la primera sangre que se derramó y a solo cinco meses de su logro, como respaldo a la Revolución del 25 de Mayo de 1810.

Esta líneas han querido ser simplemente una reflexión sobre la lealtad y el deber moral.

Porque Liniers debía obediencia a España. Pero también –por una ley no escrita- tenía una deuda espiritual con los criollos de esta patria renacida que habían confiado en él.

Esta incógnita, ya no podrá develarse.

Nos queda de su figura discutida, su fervor inicial por nuestra causa y posteriormente, su adhesión a sus principios y a su deber.

Y un aforismo final para Santiago de Liniers, este discutido hombre de nuestra historia.

“Los principios sanos resisten todas las enfermedades”.

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